¿Por qué Coco?

Estos día no estoy demasiado inspirada en pensar, escribir o que contar. Así que voy a recuperar un antiguo artículo que había escrito hace como 5 años sobre Coco Chanel. Los que no conocéis su historia podréis conocer un poco más de esta gran mujer, y así entender por qué Coco se llama Coco y también el blog. El post de hoy voy a tratar del talento de alguien a quien admiro desde hace muchos años, la historia de alguien que luchó desde pequeña por salir adelante y realizar sus sueños… y lo consiguió. Coco Chanel, sin duda mi personaje favorito y la persona que mostró que vale la pena luchar por lo que quieres.

Al contrario que muchos de los grandes diseñadores de hoy en día Gabrielle Bonheur Chanel, más conocida como Coco Chanel, nunca tuvo una vida fácil, y su infancia no fue ningún cuento de hadas. Una niña algo extraña, a la que le gustaba escaparse a jugar al cementerio mientras su padre se ocupaba de su enferma madre, y su hermana, la que la debía cuidar, se escapaba a sabe dios donde. “Había adoptado a dos muertos. Componía sobre sus tumbas jardines con flores, hierbas y ramitas, y jugaba junto a ellos con las muñequitas de trapo que yo confeccionaba a mi gusto, es decir, al gusto de mi corazón. Las prefería a las hermosas muñecas de las tiendas. Aunque estas repitieran <<papá, mamá>> cuando tu querías, aunque abrieran y cerraran los ojos, yo era insensible a sus mayidos de bazar y me gustaban mis muñecas de trapo, a las que todo el mundo encontraba feas y de las que se burlaban”. Su talento ya empezó a emerger desde temprana edad prefiriendo sus “feas” muñecas de trapo a las que podía comprar todo el mundo en una tienda.

Tras la temprana muerte de su madre, Coco solo tenía 7 años, y rechazada por muchos de sus familiares quienes no querían hacerse cargo de ella, se fue a vivir con dos primas de su madre. Dos señoras que pronto se arrepintieron de haber acogido a la pequeña, ella lo sabía era una carga para sus tías y siempre intentó no resultar gravosa a cualquier persona que se vinculaba a ella. Todas estas vivencias de su infancia más tarde repercutieron en su vida como diseñadora

“Al querer aligerarme, he aligerado la moda. Las mujeres, en mi juventud, no tenían una forma humana. Sus vestidos contrariaban la naturaleza. Les he devuelto la libertad; les he dado brazos de verdad, piernas de verdad, movimientos auténticos, y el poder comer y reír sin parecer enfermas”.

Durante toda su infancia escuchó a sus tías hablar de lo importante que era el dinero y como el dinero podía conseguir un buen marido, desde entonces para Coco el dinero tomó la importancia que desde ahí siempre tuvo, para ella era sinónimo de libertad. Y aunque sus tías vivían cómodamente Coco solo tenía derecho a dos vestidos al año, uno para diario y otro para los domingos

“¿Fue por eso por lo que después hice tantos, todos concebidos por mi?”.

Ya que ella solo contaba con esos dos vestidos, para darles una poco de elegancia a sus trajes creaba sus propios accesorios con flores y bayas que pronto se marchitaban. En su época las habilidades manuales llegaban al rango de virtud. Allí fue, entre las criadas de sus tías donde Coco aprendió a coser. La estancia con sus tías lejos de ser feliz, sacaba lo peor de Coco, como signo de protesta ella atemorizaba a sus tías y acababa haciendo siempre lo que quería. Pero fue cuando descubrió unas novelas que leía a escondidas donde comprendió lo que le era absolutamente necesario; las novelas proyectaban en ella sus tendencias creativas y sus ambiciones personales, pero para romper la barrera de la pobreza debía ganar dinero para conseguir ser libre.

En una de las visitas a su abuelo conoció a un joven oficial al que engaño vilmente con una historia desoladora de lo que había sido hasta entonces la vida con sus tías, ahí fue cuando decidió abandonar su anterior vida para empezar una nueva junto a este oficial que creía haberla enamorado. Durante meses vivió una vida de lujo y comodidad que nunca hubiera imaginado, pero sabía que no encajaba en ese lugar y más aun que ella no amaba a ese hombre. Fue en un viaje a Pau con su “amante” cuando ella se enamora de otro joven con el que huye a París para vivir su historia de amor. Pero Coco ni estando en París seguía la moda de 1912, ella vestía vestidos negros con pequeños cuellos, puños blancos y lazada en el cuello, siempre sin corsé. Le gustaban las siluetas jóvenes, que aún no existían en la moda, pero ella ya había inventado su propio estilo.

Ella era su propia modelo, llevaba los sombreros que creaba en el taller de una amiga modista, y vestía atuendos sencillos que poco tenían que ver con la moda de la época. Pero eso hizo llamar la atención de los amigos de su compañero, preguntándole quien era la modista de Coco. “¡Pero si soy yo! Exclamó Coco” ahí fue cuando su vida tomó sentido y pensó que si podía ser su propia modista también podría ser la de los demás. Su compañero no entendía el afán de Coco por trabajar ya que no le faltaba de nada. Pero ella quería, como siempre había soñado, tener su propia fortuna. Poco a poco y gracias a su compañero el numero de clientes fue creciendo, su compañero y futuro marido se tuvo que ausentar durante un tiempo para un viaje de negocios, pero no sin antes dejar autorizadas todas las locuras que Coco quisiera hacer. Sus clientes aumentaron hasta el punto de que la llamaban para colocar sus sombreros por las noches o enseñar su colección en privado, su opinión contaba tanto que ni ella misma se lo podía creer.

En el año 1913 abrió en Deauville una tienda, Coco siempre se mantenía oculta tras un biombo disfrutando de como las clientas compraban sus sombreros, pero por mucho que quisiera pasar desapercibida su estilo la delataba. Pero su amor propio fue herido; cuando ella creía ganar dinero y vivir de sus ganancias, se enteró que su compañero pagaba todas sus fantasías para que ella fuera feliz. Al regresar a París Coco empezó a encargarse de la gestión de Chanel, y ahí si empezó a ganar dinero realmente. Cuando su negocio cobró vida se entregó a el por completo “y a partir de ahí no tuve amor más grande”. En 1914 se instaló como modista, y empezó a diseñar y confeccionar las clásicas chaquetas que a día de hoy son un must have de la marca. Chanel no era moda era la creación de un nuevo estilo. Con tan solo 20 años fundó su propia casa de costura, llegando así a su ansiada libertad.

Si os gusta Chanel os recomiendo: Memorias de Coco – Louise de Vilmorin, Ed. Nortesur. Y en la web de Chanel en Inside podéis encontrar más sobre la historia de Chanel.

¡Feliz viernes!

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